AMLO SOLO PACTA CON NARCOTRAFICANTES

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Nadie puede esconder o renunciar a su origen y  naturaleza. Y este es exactamente el caso del partido MORENA.

Fiel a su ADN, decidió no firmar el pacto de civilidad al que convocaron las autoridades de la Ciudad de México para evitar que  los partidos, especialmente los de izquierda,  vuelvan a enfrentarse a golpes, sillazos y ¿por qué no?, a cuchilladas y balazos.

El primitivo espectáculo que dieron la semana pasada morenistas y perredistas en Coyoacán, confirma y refleja una sola cosa: que la Ciudad de México lleva veinte años gobernada por tribus y grupos que se reparten y disputan el poder como meros vándalos.

La negativa de la precandidata de MORENA, Claudia Sheinbaum, a la jefatura de la Ciudad de México, a firmar un pacto de no agresión era de esperarse.

López Obrador y su partido no están para acordar con nadie. Menos, un pacto de paz y de legalidad que les impida utilizar los espacios de la ciudad a su antojo.

Ellos son la Ley, ¡faltaba más!

¿Por qué Mancera o Patria Mercado van a condicionar a MORENA y a su candidata cuando el Mesías se siente dueño de la capital?

Tan opera como señor feudal que ya empezó, sin ser Presidente de México, a tomar decisiones por decreto. Decidió convertir la residencia oficial de Los Pinos en un museo. ¿Con el permiso de quién?

Y después, ¿qué otros espacios expropiaría? Tal vez el edificio que alberga a la Suprema Corte de Justicia de la nación porque no le gustan lo ministros.

Y también se iría sobre el Palacio Legislativo de San Lázaro porque los diputados solo  saben, diría, hacerle la vida pesada a su gobierno.

¿Qué otras instancias eliminaría? El INE  cuando  los consejeros no le den la razón a su partido y por supuesto el Instituto Nacional de Transparencia, al que, por cierto ya amenazó con matar porque él no está para transparentar nada.

¿Y qué podríamos decir de la suerte que correría el futuro Fiscal anticorrupción cuando él no está para rendirle cuentas a nadie?

El movimiento de AMLO –contrario a lo que dicen sus spots- no solo rompe cristales,  destroza, sobre todo,  instituciones.

No firma pactos de civilidad con partidos, pero sí con narcotraficantes.

Curioso hombre de paz ¿No cree, lector?

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