AMLO EL BASURERO

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Ya no tenemos duda, combatir la corrupción es una bandera falsa de López Obrador y de su partido MORENA.

Incluir al líder minero Napoleón Gómez Urrutia en la lista de senadores plurinominales  dejó clara, si así se le puede llamar, la estrategia. Lo que está haciendo el candidato a la Presidencia es simplemente sacar la basura del PRI para llevársela a MORENA.

Para decirlo de manera ecológica: el desperdicio orgánico, lo está trasladando al tambo de MORENA donde se recicla el desperdicio más degradado de la política.

Durante la Asamblea en que los consejeros de ese partido, avalaron la postulación de AMLO como candidato, el tabasqueño recurrió a lo más rancio de su acostumbrada demagogia: “Actuaré rayando en la locura… contra la corrupción”.

Y después de presentarse, para variar, como el dueño de la moral pública, designó a Napoleón Gómez Urrutia, a un prófugo de la justicia, autoexiliado en Canadá, acusado de desviar dinero de los trabajadores más pobres del país y de  dejar en el desamparo a los familiares de los 65 mineros que murieron en Pasta de Conchos, como candidato plurinominal al Senado.

López Obrador asegura que no es para darle fuero, sino para hacerle justicia. Si es así, por qué entonces no lo hace candidato por mayoría y lo manda a hacer campaña a las minas.

Quienes de manera ciega siguen a López Obrador deberían preguntarse si El Mesías representa un cambio de régimen. Si representa la transformación del país  cuando recoge para su partido y lleva a su campaña a lo más nefasto del sistema político mexicano.

Ahí está también el caso de Elba Esther Gordillo y de su familia, ahora declarados activistas del tabasqueño.

Y lo que también valdría la pena saber es, a cambio de qué, esos dos ricos líderes sindicales fueron aceptados en MORENA.

Lo único que tienen esos dos personajes es dinero.

¿Cuánto pagaron a ese partido o cuánto les pidió López Obrador para ser reciclados en el basurero de la historia?

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