Alí Chumacero, el poeta de antes del principio

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El mejor Alí Chumacero no era el de las conferencias y recitales, donde por cierto era genial. El mejor era el que se instalaba en el Refectorio de Salvador Novo de la calle de Madrid en Coyoacán, donde se servía la estupenda sopa María Candelaria hecha con flor de calabaza, rajas y granos de elote.

Era frecuente encontrarlo allí, conversando con jóvenes y refrescándose la garganta con unos whiskies. 

Coincidir con el poeta en el Refectorio garantizaba, en un rápido saludo, salir de aquel lugar con un comentario sobre algún personaje del mundo cultural (“Benítez sabía descubrir el talento”); una anécdota (“en mi oficina del Fondo de Cultura Económica tuvieron que poner calcomanías en las paredes de vidrio para que no chocara”) o un dato interesante sobre su vida (“en mi casa se habla más de pintura que de literatura”).

Alí Chumacero solo publicó tres libros de poemas: Páramo de sueños (1944), Imágenes desterradas (1948) y Palabras en reposo (1956).

Me han imantado como a todos, los versos de su “Poema de amorosa raíz” por el que, decía, habrán de recordarlo.

Aquel que inicia: 

“Antes que el viento fuera mar volcado, 

que la noche se unciera su vestido de luto

y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo

la albura de sus cuerpos…

Ali era famoso por sus versos pero también por asesorar a los jóvenes en el extinto Centro Mexicano de Escritores. Yo lo admiraba por sus ensayos sobre autores mexicanos, por su legendaria biblioteca de casi cuarenta mil volúmenes donde, además de primeras ediciones de autores como Martín Luis Guzman, los diccionarios tenían un lugar de privilegio. 

Según José Emilio Pacheco, su último libro, “Palabras en reposo”, es el más cercano a la concepción de la poesía pura. 

Alí decía que en la poesía uno se juega la vida y la pierde. Sus temas fueron el amor, la muerte, el deseo, el sueño. 

Ahora que el poeta ya cambió de costumbres, permanecen sus versos como un rumor de sílabas esperando el encuentro de nuevos lectores.

Ojalá que las actividades por el centenario de su nacimiento fomenten la curiosidad de los jóvenes por el poeta.

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