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Estoy profundamente convencida de que Europa, con su democracia, sus derechos humanos, sus ideales de libertad y sus valores, tiene mucho que darle a la gente que la habita y también al mundo”. Angela Merkel.

Con la reciente visita de la canciller de Alemania, Angela Merkel a México, llegó a su fin el denominado Año Dual entre los dos países.

La presencia e influencia de Alemania en México se remonta a más de dos siglos, cuando el explorador, científico, astrónomo, naturalista y escritor alemán Alexander von Humboldt visitó México en 1803, plasmando posteriormente sus experiencias en su obra “Ensayo Político sobre el reino de la Nueva España”, publicado en 1811. En ella, Humboldt realizó un análisis descriptivo sobre la cultura, la geografía, la naturaleza de la entonces colonia española, como hasta entonces no se había hecho jamás.

En su obra escribió también consideraciones sobre aspectos culturales, políticos y sociales, así como análisis de carácter antropológico e histórico. En 1879 México y Alemania establecieron relaciones diplomáticas y a partir de entonces el intercambio comercial y cultural ha crecido de manera constante, sólo interrumpido entre 1942 y 1952, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

En 1894, se fundó el Colegio Alemán en México que lleva el nombre de Humboldt, institución de reconocida excelencia académica que representa desde entonces el valor y la importancia de las relaciones biculturales en un marco de respeto y amistad.

Más de dos mil empresas alemanas de los más diversos sectores tienen hoy presencia en nuestro país y Alemania es hoy el socio comercial más importante de México en Europa. La inversión extranjera directa de las empresas alemanas representa ya el equivalente al 8% del PIB alcanzando cotas de más de 20 mil millones de Euros.

La celebración del año dual, permitió también dar a conocer en Alemania mucho de lo que México tiene que ofrecer. Desde nuestra vasta oferta cultural y turística, pasando por la riqueza de nuestros recursos naturales, zonas arqueológicas, la inmensidad y variedad de nuestro territorio y la creatividad de nuestros artistas.

El año dual derivó también en el fortalecimiento del intercambio comercial y económico y de experiencias y casos de éxito entre ambas naciones. De especial importancia resulta el proyecto del modelo de formación académica dual, que tanto éxito ha demostrado tener en Alemania y que propicia la colaboración entre las empresas y las instituciones educativas para producir hombres y mujeres preparados en la teoría y en la práctica y profesionalizar a quienes se desempeñan en diversos campos de la economía, en sectores tan variados como los servicios, el comercio y la industria de la transformación.

En México deberíamos tener claro por fin, que no todos los estudiantes que producimos deben forzosamente ir a la Universidad para poder ser exitosos y tener un ingreso digno. Necesitamos técnicos digna y adecuadamente preparados en muchos sectores de la economía, que sean remunerados en función de su preparación y profesionalismo.

Los alemanes lo saben desde hace mucho tiempo y por eso son desde hace décadas, un modelo y ejemplo de orden, superación y disciplina. Después de ser derrotados en dos guerras mundiales al hilo, no sólo se han levantado de sus escombros, sino que de nueva cuenta se han constituido en el motor económico y político de la comunidad europea.

Durante los últimos doce meses tuvieron lugar tanto en México como en Alemania múltiples exposiciones, conciertos, conferencias, talleres y muchos otros eventos. El programa estuvo definido por seis grandes ejes o campos temáticos: ciencia, cultura, educación, innovación, movilidad y sustentabilidad.

Desde el Túnel de la Ciencia Max Planck y la Expo Hecho en Alemania, hasta conciertos de música electrónica y la primera exposición individual en México del artista Otto Dix. Novedosas perspectivas y vivencias extraordinarias en torno a la cultura y la realidad germanas, con un énfasis en la cultura digital y la industria.

La presencia de la canciller Merkel en México, constituyó sin duda el mejor colofón a un año de importantes encuentros. Además de ello, supuso una ocasión extraordinaria para evidenciar por qué es reconocida como una estadista de talla mundial y ha sido llamada la mujer más poderosa del planeta, alguien que tampoco pierde oportunidad para poner el dedo en la llaga.

La constante de su discurso en los diversos eventos en los que participó tanto con autoridades como con académicos y miembros de la sociedad civil, fue más allá de las meras muestras de simpatía y amistad que son claras, pero que podrían acentuarse aún más si México trabajara con seriedad en el fortalecimiento de temas como la lucha contra la inseguridad y la corrupción, el estado de Derecho y la democracia.

Dejó claro también que no será construyendo nuevos muros como se resuelvan los problemas migratorios y fronterizos. De su visita y del resultado de este año dual, podemos concluir como recomendación que la mirada de México debiera dejar de estar tan fija en el Norte, para voltear más hacia otros horizontes en especial hacia Alemania que ha demostrado ser un socio estratégico fundamental para nuestro desarrollo.

Aquí nos vemos yo voy derecho…

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