Alemania inicia juicio a directivos de fábrica de armas por venta ilegal a México

También son acusados de pagar sobornos al general de división Humberto Guillermo Aguilar, exdirector de Comercialización de Armamento y Municiones (CAMD) de la Sedena

Rifle de asalto Heckler & Koch G-36 (Photo by Philipp Guelland/Getty Images)
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Ayer en Stuttgart, Alemania comenzó el juicio contra seis altos directivos del fabricante de armas alemán Heckler & Koch (H&K) por la venta ilegal de miles de fusiles de asalto tipo G-36 a México entre 2006 y 2009.

Desde 2015 periodistas alemanes y mexicanos, así como activistas comprobaron que las armas de  H&K se utilizaron en el ataque armado contra estudiantes mexicanos el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero que dejó seis muertos, decenas de heridos y 43 desaparecidos.

Lo anterior fue revelado por un documental de la cadena pública alemana ARD, la cual demostró que los fusiles se habían usado en regiones mexicanas a las que el fabricante alemán tenía prohibido exportar.

También reveló que algunos oficiales del Gobierno mexicano ignoraron esta medida o ni siquiera estuvieron enterados, y que H&K ayudó a entrenar agentes policiales en regiones prohibidas en México.

La Fiscalía dijo que los empleados, que no identificó, efectuaron entregas ilegales entre 2006 y 2009 a cuatro estados a los que Berlín había prohibido exportaciones debido a su situación de derechos humanos.

El activista antiarmamentista Jürgen Grässlin, que demandó al fabricante en 2010, asegura que H&K ha inundado el mundo con armas pequeñas desde su fundación en 1949.

Grässlin, recibió la filtración de la venta ilegal de un trabajador de H&K que viajó varias veces a México para entrenar a miembros de las fuerzas de seguridad en el uso de fusiles, pero terminó renunciando por razones de conciencia.

Se estima que unos 4 mil 767 rifles terminaron en los estados de Jalisco, Guerrero, Chiapas y Chihuahua, los cuales fueron vendidos a la Secretaría de la Defensa Nacional.

“Según los documentos que tenemos, el general Humberto Aguilar en su calidad de director de DCAM pidió dinero por cada arma que vendía Heckler & Koch, 25 dólares por cada fusil tipo G-36 y 20 dólares por cada pistola”, afirmó Grässlin.

El activista reveló también que el negocio de la venta de armas comenzó un año antes de la llegada de Felipe Calderón, y que en el lapso entre 2006 y 2009 por lo menos seis generales de la Sedena sabían del proceso de selección y compra de metralletas de asalto tipo G36V, G36KV, G36C por un valor de más de 13 millones de euros.

El fusil G-3 se fabricó por primera vez en 1959 para los soldados de la Bundeswehr, que son las fuerzas armadas federales alemanas, y se convirtió, junto con el Kalashnikov AK-47,  en uno de los rifles de asalto más usados en el mundo.

Con un buen mantenimiento, un fusil G-3 puede funcionar por décadas, por lo que ha llegado a manos de prácticamente todas las organizaciones terroristas y milicias extremistas en los cinco continentes.

Hace décadas, varios gobiernos de la entonces Alemania Occidental aprobaron la venta de armas G-3 a 80 países.

Sin embargo, la popularidad de este rifle se incrementó cuando se permitió a H&K vender licencias para la fabricación del G-3 a 15 países, entre los que se encontraba México.

En 1997 el sucesor del G-3 fue llamado G-36 el cual resultó más potente y preciso. Alemania entonces, solo otorgó licencias a España y Arabia Saudita.

Así que Alemania tiene claro a dónde van los artículos que produce su industria, y nuestro país no quiere aclarar siquiera cuál es la responsabilidad de sus funcionarios en la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa.

(Con información de Deutsche Welle)

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