Al Matadero

31 de marzo de 2020.- Médicos y enfermeras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), clínica 27, bloquearon el cruce de Eje Central y Manuel González en protesta por falta de insumos, material quirúrgico y equipo
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Los médicos tienen miedo.

En el umbral, está el pico de contagios por COVID-19 y nuestra primera línea de batalla para poder combatirlo se encuentra debilitada.

No sólo por la falta de insumos básicos para enfrentar la pandemia (mascarillas, gel antibacterial, guantes y respiradores), cuya demanda se ha hecho pública en los últimos días gracias a las protestas del personal médico de decenas de hospitales a lo largo y ancho del territorio nacional.

También, porque el sistema de salud está en medio de una transición del Seguro Popular al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) que no se ha podido concretar.

Además de eso, desde hace un año los médicos residentes lo advirtieron: el presupuesto es insuficiente. Tanto, que a ellos dejaron de pagarles temporalmente aun cuando las autoridades sanitarias reconocieron que su labor era fundamental para la atención de los pacientes.

Incluso, en 2020 el presupuesto para el sector salud fue el más debilitado de los últimos años: 2.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, cuando en 2012 era de 2.9.

Lo anterior, mientras que el promedio en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ronda el 6.6 por ciento.

Un ejemplo es Italia, uno de los países más afectados por la pandemia, que destina el 6.7 por ciento de su PIB a la salud pública y ni así ha logrado contener la propagación del virus y la letalidad que éste ha alcanzado por aquellos lares.

Además, la Secretaría de Salud ha reconocido que existe un déficit de 23 mil 119 enfermeras y 6 mil 666 médicos en la red de hospitales para hacer frente a la fase dos y tres de la pandemia por coronavirus en México.

Y algunos de los que están en activo ya dijeron que, si saben contar, no cuenten con ellos.

Como la comunidad del Instituto Politécnico Nacional, que en los últimos días ha demandado a sus directivos que retiren a médicos de pregrado y pasantes de enfermería de los hospitales que atiendan los casos de coronavirus por el riesgo que implica trabajar en las condiciones actuales.

Hacemos un llamado enérgico a las autoridades del Instituto Politécnico Nacional para que retiren a los médicos de pregrado y pasantes de Enfermería de los hospitales ya que no están recibiendo el equipo de protección adecuado y corren un riesgo mayor y que no está contemplado en su carta compromiso de S.S. por lo que no tienen garantías para llevar a cabo su actividad. Además hay sobre explotación de actividades ya que escuelas particulares ya han retirado sus alumnos”, señalan en los grupos de Facebook de su comunidad, vocación, no es explotación”, afirman.

Y, aunado a todo lo anterior, y por si fuera poco, hay un reporte del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados (CEFP), que denuncia que el ramo de Salud dejó sin ejercer más de la mitad de su presupuesto aprobado para el primer mes del año que equivale a 3 mil 374.5 millones de pesos.

Es decir que, a sabiendas de las carencias, las autoridades sanitarias optaron por quedarse en standby justo cuando se advertía una pandemia.

Con lo que le darían la razón a quienes los acusan de omisos y negligentes.

A nivel federal, se han tratado de calmar los ánimos.

Desde el Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha asegurado que el Gobierno mexicano ya estaba preparado; pasando por el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell, que le apuesta a un contagio paulatino de la población para poder darse abasto” en la atención; y el director del IMSS, Zoé Robledo, quien ha anunciado compras de último minuto para satisfacer las demandas.

Pero esto es insuficiente, dado que los insumos básicos, aquí y ahora, están escaseando en todo el mundo.

Mientras en China, en el pico de la transmisión, las autoridades sanitarias dotaban a su personal de tres capas de trajes especiales, guantes, cubrebocas y mascarillas adicionales a ellos, y ponían a su disposición hasta pañales desechables para que no tuvieran necesidad de desconcentrarse de su labor mientras duraba su turno, aquí las enfermeras se fabrican por iniciativa personal mascarillas con acetatos y piden a la población que les donen botellas de PET también para improvisarlas. Aunque hay testimonios en España de que éstas no son de gran ayuda.

La cereza del pastel, se la llevan las agresiones de las que han sido víctimas empleados del sector salud en el transporte público, donde los repelen por portar el uniforme del nosocomio al que pertenecen y son señalados de ser focos de infección para los que están a su alrededor.

Y por supuesto, la advertencia de pobladores de Axochiapan en Morelos a la dirección médica del hospital local respecto a que si atienden a pacientes con COVID-19 van a quemar el lugar.

Con este panorama, ¿quién no estaría atemorizado?

Si bien, el director del IMSS dijo hace unos días que el personal médico serán los héroes que llevarán el reconocimiento, el agradecimiento, y el afecto de la gente”, hasta el momento esto no se ha notado.

En esa institución van tres bajas y suman ya 39 contagios entre los guardianes de la salud.

Bien les vendría insistirle al más visible de los ciudadanos en el país, al Presidente López Obrador, que ponga el buen ejemplo y deje de pasearse tanto, pues no sólo se expone él, sino que nos expone a todos, cuando su labor es y será salvaguar la salud del pueblo mexicano. Incluidos, claro está, los más pobres.

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