Afirman que el Vaticano ocultó la pederastia de Marcial Maciel desde 1943

(Imagen de archivo). Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y Juan Pablo II, quien fuera papa de 1978 a 2005
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Una entrevista al cardenal João Braz de Aviz publicada en la revista católica Vida Nueva y recogida por el diario español El País, revela los abusos cometidos por el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, y la forma como el Vaticano los encubrió durante casi 70 años.

“Llevamos 70 años encubriendo, y esto ha sido un tremendo error”, declaró el religioso a la publicación.

El texto refiere que la Santa Sede recibió las primeras denuncias de abusos sexuales en contra de Maciel desde el año 1943, pero no hizo nada hasta que, en 2006, el papa Benedicto XVI condenó al michoacano a una vida de oración y silencio, apartado del mundo, al comprobar que había abusado sistemáticamente de menores y que, además, mantenía una doble vida, con varias mujeres y hasta media docena de hijos.

No obstante, jamás estuvo frente a tribunales.

“Quien lo tapó era una mafia, ellos no eran Iglesia”, aseguró Braz, quien es prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y hace un mes estuvo en Madrid para clausurar la asamblea general de la Confederación Española de Religiosos (Confer).

Braz dijo también que el religioso fue investigado entre 1956 y 1959, pero sorteó las indagaciones y comenzó una vida de complicidades al entablar amistad con altos jerarcas católicos, uno de ellos, el papa Juan Pablo II quien incluso lo reconocía como apóstol de la juventud.

El País publicó en 2006 que las investigaciones de aquel entonces fueron ordenadas por el cardenal Alfredo Ottaviani, conocido como el gran inquisidor romano.

Maciel había estudiado en la Universidad Pontificia de Comillas, entonces con sede en Cantabria, de donde fue expulsado con alguno de sus compañeros sin que los jesuitas tomasen medidas adicionales.

La inspección del Vaticano la supervisó el claretiano vasco y futuro cardenal Arcadio Larraona. Durante ese tiempo, Maciel fue suspendido como superior general, y expulsado de Roma. Larraona envió a sus inspectores al seminario de Ontaneda, entre otros centros.

“No resolvió nada y Maciel volvió a las andadas, con más poder. Tampoco actuó en 1999 Ratzinger, pese a las evidencias depositadas sobre su mesa de presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Santo Oficio de la Inquisición del pasado”, se lee en el texto.

“No se procesa a un amigo del papa”, era la máxima de aquel entonces.

El sacerdote Félix Alarcón, exdirigente legionario en varios países, y quien fue víctima de abusos cuando era niño señaló a El País que “el Vaticano recibió 240 documentos que evidenciaban que la situación se conocía mucho antes de que se reconociese que se conocía. Nuestra denuncia es del año 1988, y mientras Ratzinger estuvo de cardenal, se pasaban esta terrible patata caliente unos a otros, sin tomar ninguna medida. Creo que la Legión tal como la entendíamos debería ser eliminada”.

Lo anterior, en relación a que cuando no pudo ocultarse más y Benedicto XVI  tuvo que ordenar la investigación, algunas de las víctimas creyeron que se eliminaría a los Legionarios tal como funcionaban entonces, para refundarlos, pero no fue así.

(Con información de El País)

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