Afirma historiador que los mestizos en México quieren ser lo más blancos posible

Federico Navarrete presenta su libro ‘Alfabeto del racismo mexicano’ y denuncia que el racismo en el país es una experiencia personal, con una serie de discriminaciones y pequeñas humillaciones que muchas veces no se sabe a qué se deben.

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La identidad mexicana moderna ha sido construida con la idea de que el país debe unificarse racialmente, sin embargo, esto ha sido un fracaso.

Ésta es una de las teorías que maneja el nuevo libro del historiador Francisco Navarrete, quien aborda el tema de la discriminación racial en México analizada desde un punto de vista cultural, social y económico.

El autor expone que el drama del mestizo es que “nunca quiso serlo en realidad”. Aunque el mexicano se auto denomina así el argumento es contradictorio, pues ser todos mestizos, o sea ser todos una solo raza ya es considerado racismo, según Navarrete.

“Se está excluyendo a los indígenas y automáticamente se les impone incorporarse a lo mestizo. Además de la discriminación hacia los judíos, libaneses, chinos, etcétera”, admite el historiador.

Afirma que el objetivo del mestizaje es lograr la europeización, ya que los mestizos buscan ser lo más blanco posible además de que nunca se trató de un grupo homogéneo, pues existían desde los más blancos hasta lo más morenos, aunque el objetivo siempre fue “acercarse al ideal blanco: blanqueamiento y occidentalización”.

El escritor nacido en la Ciudad de México es critico con libros como El laberinto de la soledad de Octavio Paz, pues dice que es una mezcla racial cargada de machismo: es decir, una imagen de auto violencia a través de la violación simbólica de la figura de La Malinche y una devaluación de la identidad indígena.

Dice que aunque la costumbre siempre ha sido echarle la culpa al mestizo por no haber podido realizarse por completo, la falla en realidad está “en el propio ideal de las élites de ser blanco, que se convierte en inalcanzable”.

Navarrate insiste que en cuestiones culturales, los intelectuales se identifican a lo blanco y no permiten que el mestizo les alcance para no perder sus privilegios, admitiendo que es un espiral en el que todos jugamos a blanquearnos.

“Es un racismo privado, familiar y a la vez presente en la cultura de consumo, en los antros, en los espacios recreativos y hasta en la arena política”.

El historiador piensa que en México aún no tenemos una conciencia antirracista fuerte, aunque comienza haber lentos avances al respecto.

De igual forma surge un verdadero problema en nuestra sociedad ya que no existe una conciencia social sobre los daños que pueden ocasionar no solo el racismo, sino también la combinación de éste con factores como el sexismo y clasismo, que principalmente sufren mujeres y los sectores más pobres de la población.

Para el autor es claro que las divisiones económicas de nuestro país son raciales y “el neoliberalismo ha venido a profundizarlas”.

Gracias al racismo, afirma Navarrete, somos tolerantes a la desigualdad y esto ha permitido que el neoliberalismo se haya cimentado en México durante 30 años sin permitir mejoras las condiciones de desigualdad.

Aunque en realidad, sentencia el autor, ya nos considerábamos divididos y desiguales como sociedad desde muchísimo tiempo antes.

(Con información de El País)

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