Advierten que solo 2 de cada 10 personas logran empleo con Jóvenes Construyendo el Futuro

Dayra Nallely Vergara, coordinadora del programa Jóvenes Construyendo el Futuro. (Imagen de archivo)
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Solo dos de cada 10 jóvenes que ingresaron al programa Jóvenes Construyendo el Futuro han cumplido con el propósito de emplearse formalmente.

De acuerdo con cifras de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), dependencia encargada del programa, entre 2019 y 2020 egresaron de la capacitación que se les imparte para incorporarlos al mundo laboral, 420 mil 741 jóvenes.

De ellos, 38.5% dijo estar iniciando su propio negocio o está por hacerlo, mientras que el 25% está buscando empleo y el 22.4% se quedó en el centro donde se capacitó o entró en otro trabajo.

La iniciativa plantea vincular a las personas entre 18 y 29 años con empresas, instituciones o talleres, para fortalecer sus hábitos laborales y competencias y así incrementar sus posibilidades de empleabilidad.

Desafortunadamente, en el contexto de la crisis sanitaria y económica por el virus SARS-CoV-2 el panorama no es alentador.

Cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señalan que en el primer semestre de 2020 se han perdido alrededor de 900 mil trabajos, pero organizaciones de la sociedad civil alertan que podrían ser muchísimos más y, de acuerdo con Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, los jóvenes concentran el 70% de los despidos .

Para el Presidente Andrés Manuel López Obrador, este programa puede ser una opción laboral ante la epidemia de COVID-19. No obstante, los apoyos por 3 mil 748 pesos que reciben actualmente por mes los aprendices no significan precisamente un trabajo formal.

Jóvenes Construyendo el Futuro se define a sí mismo no como un programa de inserción laboral, sino como un programa de formación en el trabajo, quien recibe a los jóvenes no tiene ningún compromiso de emplearlos, (por lo que) no pueden ser contados como empleos, el joven que recibe una beca, le da la oportunidad de vincularse a un centro de trabajo, pero no como empleado”, dice Tere Lanzagorta, representante de YouthBuild International en México

Algunos beneficiarios cuentan que el dinero que reciben apenas les alcanza para contribuir un poco en los gastos del hogar, pasajes (cuando iban todavía a los centros de trabajo) y algo para ropa u otras necesidades.

Al principio eran 3 mil 600, después lo subieron a 3 mil 748 y, la verdad, no es suficiente porque sí es un trabajo especializado que requiere mucha concentración y análisis”, cuenta una joven de 27 años.

La STPS justificó este aumento de 148 pesos más para que el apoyo no quedara por debajo del salario mínimo y fuera atractivo para los jóvenes.

En el ejercicio fiscal 2019, el programa tuvo un presupuesto original de 40 mil millones de pesos; pero se modificó a 23 mil 915 millones de pesos. En 2020, dispone de un presupuesto aprobado de 24 mil 956 millones de pesos, lo que corresponde al 86.5% del presupuesto total de la dependencia federal.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) señala algunas inconsistencias en los objetivos del programa, por ejemplo, que aun cuando cuenta con los documentos normativos que definen su diseño, éstos no logran documentar de manera completa, correcta y consistente, los elementos del problema que busca atender.

El Coneval expone que es el momento ideal para consolidar la intervención a partir de definir claramente el problema que busca atender y con ello tener información que ayude al programa a ir monitoreando el avance para revertir la situación que se ha puesto como objetivo, y que los jóvenes no vuelvan a caer en el problema que quería resolver.

(Con información de Expansión)

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