Actos de poder

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AMLO, el racismo y la derecha.

El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció hace una semana que los adultos mayores indígenas, recibirían a los 65 años el apoyo que otorga el gobierno federal. Tres años menos que el resto de la población.

La acción afirmativa causó, principalmente en la derecha política del país, una sobrerreacción que los puso en ridículo y que dejó de manifiesto que el verdadero racismo que se profesa en México parte de un sector de los que gobernaron este país entre el año 2000 y el 2012.

La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Senadores, Kenia López, escribió en su cuenta de Twitter: “Lamentable y alarmante que este gobierno tome decisiones en función de la raza y sobre todo lo externe el propio Presidente de la República; necesita leer sobre derechos humanos. #LopezRacista”.  Tal vez, la senadora panista no tendría el espacio legislativo que ostenta si no se hubieran promovido acciones afirmativas para que, en este país machista, en el Congreso de la Unión exista la paridad de género entre nuestros representantes.

Pero hubo alguien que fue más allá. El también senador panista Julen Rementería, en la misma red social escribió: “Sólo un gobierno profundamente racista repartiría un programa social midiendo la ayuda de acuerdo a la raza de las personas. Esta aberración no se hacía desde que Hitler gobernaba Alemania”.

Los dos senadores panistas hacen gala de su racismo y de tener muy poca empatía por quienes no son iguales a ellos. Desprecian la acción afirmativa, también llamada discriminación positiva, para que grupos minoritarios excluidos, como los indígenas de este país, puedan tener una oportunidad, en el caso del que hablamos, de una vejez digna.

En palabras de María Sofía Sagües, jurista argentina y maestra en Derecho por la Universidad de Georgetown, la Acción Afirmativa, conocida también como Discriminación Inversa “implica la utilización de protección especial sobre determinados sectores sociales históricamente discriminados, en miras a procurar una solución transitoria que permita garantizar la igualdad de oportunidades”.

Visto así, tanto Rementería como López -la senadora por lista nacional- están más cerca del racismo que intentan endilgar al presidente López Obrador.

Una vez más, los adversarios del presidente López Obrador caen en el error de criticar una determinación del mandatario por el solo hecho de provenir del Ejecutivo federal sin tomar en cuenta el alcance de la propuesta. Por eso los llaman “derrotados moralmente”. López Rabadán y Rementería, son los panistas que expusieron su racismo sin tapujos.

La Letrina. Escucho una entrevista de Carmen Aristegui a la senadora del PAN, Kenia López Rabadán del 31 de octubre. La panista habla de la elección de los tres aspirantes a dirigir la CNDH, José de Jesús Orozco, Arturo Peimbert y Rosario Piedra. Cuando se refiere en esa entrevista a Piedra Ibarra nunca habla de la militancia de la hoy presidenta de la CNDH. El asunto es grave, pues como presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado no revisó los perfiles y NO se dio cuenta que Piedra Ibarra no había renunciado a su militancia. ¿Qué hace la senadora, delegó la revisión de los perfiles? Ya sé, podrá decir que, de buena fe, creyó en la firma de la señora Piedra Ibarra que dijo que no militaba en partido alguno, pero, siendo tan purista, ¿la panista no revisó personalmente el perfil de un personaje, como dice ella, cercanísimo al presidente? Grilla pura. No hacen bien la chamba y por ello, se llevan el bien ganado mote de estar moralmente derrotados.

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