Actos de poder

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MORENA: movimiento, partido o nada.

El fin de semana comenzó el proceso de renovación de las dirigencias municipales, estatales y nacional del partido Movimiento de Regeneración Nacional. El hecho más destacado fue la balacera en un distrito de Jalisco que dejó heridos.

MORENA fue un movimiento político que se convirtió en partido para llevar Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República. Su líder indiscutible es el presidente de México y no hay más.

Los mejores cuadros de MORENA no se encuentran en el partido, están en el gobierno, acompañando al primer mandatario del país, o en sus casas.

Quienes aspiran a ser dirigentes de MORENA han sido etiquetados como dependientes de una figura política, me explico:

A Bertha Luján la señalan como cercana a AMLO, pero como la operadora de Gabriel García, el poderoso coordinador de los superdelegados del gobierno federal. En estos momentos la cercanía con el jefe del Ejecutivo federal sería un inconveniente y el apoyo de García provocaría impugnaciones y hasta problemas legales.

Mario Delgado, coordinador de los diputados morenistas, es señalado como pieza del canciller Marcelo Ebrard en la contienda interna. Sin embargo, Ebrard está ocupado en las tareas de su Secretaría y las tareas que el presidente le encomendó.

Yeidckol Polevnsky es señalada también como cercana a López Obrador, de quien fue secretaria general en MORENA, lo que tampoco le sirve mucho a la hora de las simpatías dentro y fuera de ese partido.

En el ámbito estatal y municipal, los “liderazgos” son los mismos que dejaron al PRD cuando López Obrador dejó ese partido, y están ocupados en comerciar con las candidaturas del 2021 antes que convertir a MORENA en un partido político.

MORENA dejó de ser movimiento desde que Andrés Manuel López Obrador ganó la Presidencia de México.

No se ha convertido en partido porque no hay líderes que tengan la capacidad de darle cohesión, rumbo y visión de largo plazo para consolidar el Proyecto Alternativo de Nación propuesto por AMLO, para dar paso a la Cuarta Transformación del país.

La disputa carroñera por los cargos de dirección, están a punto de derrotar al movimiento que quiso ser partido y que, de seguir así, serán nada.

La Letrina. Ante la guerra fratricida de los morenistas, bien harían en suspender el proceso de renovación de sus dirigencias, actualizar su corrompido padrón y, en 2020, elegir bien a quien haga del movimiento un partido que consolide el proyecto lopezobradorista. Se vale soñar.

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