Actos de Poder

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El huachicol y la impunidad

El 27 de diciembre pasado, el presidente López Obrador anunció el plan para proteger las instalaciones estratégicas de PEMEX. Esa acción tendría como principal objetivo impedir la extracción ilegal de combustibles de los ductos de PEMEX.

La semana que concluye ha sido de gran impacto ante el desabasto de gasolinas en las estaciones de servicio.

Y la estrategia del Gobierno federal para combatir el huachicoleo, ha causado varias reacciones y dos llaman la atención: la de Vicente Fox y la de Felipe Calderón con sus coristas haciendo segunda.

Según sondeos de El Economista y Reforma, los ciudadanos aprueban en más del 50 por ciento la medida, en el caso del primer periódico. El estudio demoscópico del segundo, arroja que el 62 por ciento de la gente está de acuerdo con la medida de cerrar ductos mientras el 50 por ciento cree que se acabará la corrupción en PEMEX. El dato más importante es que el 79 por ciento de los encuestados pide perseguir legalmente a los responsables.

Por eso es de llamar la atención que los expresidentes del PAN, Fox y Calderón, se hayan pronunciado en contra de una medida del Gobierno que ataca un delito que nació en el sexenio del guanajuatense y que creció en el del michoacano. Aun más, el huachicol tuvo su despunte cuando Fox envió a Calderón a la Secretaría de Energía y luego, con Calderón como jefe del Ejecutivo, el huachicol creció exponencialmente.

Ellos dos, Calderón y Fox, tienen una responsabilidad en la crisis de abasto que se vive hoy en varias entidades de la República. Ellos no hicieron lo suficiente para abatir el delito.

El apoyo ciudadano al presidente López Obrador tiene que ser correspondido con una acción legal que ponga ejemplo de que la corrupción no tiene más cabida en México. El cambio ordenado desde las urnas el primero de julio de 2018 fue claro: no más corrupción y no más impunidad.

A poco menos de dos meses, el Gobierno de México tiene en sus manos la oportunidad para poner ejemplo de que la impunidad llegó a su fin y que la corrupción no tiene futuro en el país.

Si bien no hay denuncias legales en contra de Carlos Romero Deschamps, dirigente impuesto por Carlos Salinas en el sindicato de los petroleros, es tiempo de que sus detractores actúen por la vía legal y no solo mediante enunciados mediáticos.

Es tiempo de que los policías, militares, funcionarios y empleados de PEMEX, huachicoleros, lavadores de dinero, legisladores, políticos, autoridades municipales, estatales, federales y criminales paguen por el daño a la nación que por medio del huachicol significó, tan solo el año pasado, 60 mil millones de pesos.

La crisis del abasto de gasolina puso en evidencia dos cosas: el Gobierno tiene que afinar su comunicación política y sus estrategias para que el mensaje sea claro y contundente y que la oposición sigue pensando que con su discurso de odio va a ganar adeptos.

La oposición, se ve hoy, está en una crisis más grave que la del huachicol: se ven como un producto corrompido, deslavado, nada original y están más enterrados que los ductos de PEMEX. Un nuevo pinchazo y explotan para desaparecer.

La Letrina. Los opositores a López Obrador han reclamado la postura de su Gobierno ante lo que sucede en Venezuela. El jueves, Nicolás Maduro inició un segundo mandato. El dictador lanzó un “¡viva México!” tratando de llevar la percepción de que México lo apoya. El no sumarse a la iniciativa del Grupo de Lima me parece más una estrategia que un apoyo al gorila: ante el rompimiento de la mayoría de los gobiernos del continente, México puede ser (y ahí la postura) el vehículo para que Maduro, la oposición venezolana y los gobiernos latinoamericanos, negocien una salida a la crisis política, humanitaria y económica de ese país.

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