Actos de Poder

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Los salarios de la Corte

El debate de los últimos días está centrado en los salarios de los miembros de la alta burocracia del Poder Judicial de la Federación.

Luego de que el presidente López Obrador y Morena decidieran hacer valer la ley impulsada por el régimen calderonista de que nadie podía ganar más que el presidente de la República, se prendieron las luces rojas en la Corte.

Dice el presidente López Obrador que los ministros y magistrados tienen salarios de 600 mil pesos, solo Trump gana más, asegura; los aludidos dicen que no es tanto, que son como 570 mil pesos mensuales.

Ministros y magistrados aseguran que ese salario les garantiza independencia y libertad para juzgar sin presiones. La intención del jefe del Ejecutivo y su partido en el Congreso viola, argumentan con dramatismo, la separación de poderes.

Pocas veces leí, al menos en los dos últimos sexenios, que la comentocracia se ocupara tanto por la defensa del Poder Judicial. Pocos lo hicieron cuando desde la Corte se acusó de presiones del Gobierno federal para evitar castigos a los dueños de la Guardería ABC. La impunidad en ese caso fue patente y la intervención del secretario de Gobernación de ese entonces fue criticada con algodones por muchos de los que hoy se desgarran las vestiduras.

Pocas veces, o nunca, los miembros del Judicial se pronuncian ante los medios. Pero ahora que se intenta tocar sus salarios, hasta conferencia de prensa hacen.

Creo que el tema de los salarios no es menor. Cualquier profesional que ha pasado su vida dedicado a actualizarse, a ejercer su profesión y a escalar cargos y puestos merece una remuneración acorde no solo a esa preparación sino al grado de responsabilidad que tiene.

Creo también que quienes han acusado de una crisis institucional, de un golpe de Estado en contra de la Corte no solo están exagerando, sino que son los voceros de la oposición al nuevo gobierno.

También considero que debe haber miembros del servicio público que no deben ganar más que el presidente y esos deberían ser los gobernadores, los presidentes municipales, los diputados federales y locales junto con los senadores y síndicos y regidores. Es decir, todos aquellos que son electos por el voto popular.

Los técnicos de alta especialidad -en finanzas, telecomunicaciones, energéticos, justicia y muchos más- deberían tener un salario, reitero, acorde a su responsabilidad y no tener como tope el salario del primer mandatario.

No veo, pues, crisis o la intención de someter al Judicial. Veo una disputa por los emolumentos de una clase política excesivamente altos para los resultados que dan.

El falso debate de jilguerillos por la defensa de los ministros, magistrados y jueces es el síntoma de quienes no quieren ver un cambio en la cosa pública. Quieren los privilegios que les garantizó la estancia en el poder de panistas y priistas.

La Letrina. Con lo que jamás estaré de acuerdo es que, para que los funcionarios públicos de los tres poderes y los tres niveles de gobierno bajen sus salarios, los de quienes participan en la iniciativa privada también los disminuyan. La propuesta de la secretaria de la Función Pública es un despropósito.

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