Actos de Poder

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“No tienes derecho a fallarnos”

Para José Zamarripa

En el camino de su casa a San Lázaro, un ciclista emparejó al auto de Andrés Manuel López Obrador y le dijo “no tienes derecho a fallarnos”.

Esa frase la hace suya y ante el Congreso de la Unión, el nuevo presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, asegura que no va a fallar.

El discurso de López Obrador al asumir la Presidencia de México es la reiteración del compromiso personal de abatir la corrupción, de generar las condiciones para eliminar la pobreza extrema en México y de generar las condiciones que les den oportunidades a todos los mexicanos.

López Obrador les habla a sus simpatizantes, pero también a los mercados. A unos les dice que lo acompañen en la nueva tarea. A los otros les asegura que no atentará contra la autonomía del Banco de México.

El de AMLO es un discurso que da a conocer el diagnóstico del país que recibe y la confirmación de sus promesas de campaña.

Bajar el IVA, no subir impuestos, no endeudar al país, acabar con la corrupción.

Confirma ser partidario del “sufragio efectivo, no reelección” y además dice que “bajo ninguna circunstancia habré de reelegirme. Por el contrario, me someteré a la revocación del mandato porque deseo que el pueblo siempre tenga las riendas del poder en sus manos”.

Advierte López Obrador que nadie será perdonado en su Gobierno si se presentan casos de corrupción: ni colaboradores, ni compañeros de lucha, “ni familiares”.

La honestidad personal es para él el fundamento de su vida. Sin embargo, dice que la corrupción es de tal magnitud en el país, que no alcanzarían ni cárceles ni juzgados para atenderla y que de perseguir a los corruptos traería inestabilidad a México.

Entonces, ¿cómo recibió López Obrador al país para decidir que no perseguirá a los corruptos? En esto tengo una esperanza, lo que AMLO dijo en Tercer Grado, que los casos de corrupción que están en los juzgados, seguirán su curso y que él no intervendrá para inducir el perdón o el castigo.

Para unos el discurso de Andrés Manuel es de esperanza; para otros, reafirma sus temores. Yo creo que López Obrador será el presidente de México que siente las bases para un país más justo, menos pobre, que comience a tener seguridad y, con el paso de tiempo, justicia.

Comenzó la Cuarta Transformación, aburrida, dicen, no será.

La Letrina. A Enrique Peña Nieto le agradecieron que no se metiera en la elección de julio. Pero a Peña Nieto le tocó recibir en la cara los reproches de lo que causó el neoliberalismo por más de 30 años. El mexiquense, síntesis de “lo que no funcionó”, es el último mandatario del neoliberalismo. Comienza, nos dice AMLO, una transformación de tal magnitud que México será distinto. Deseo, anhelo verlo, México merece un mejor destino.

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