Actos de Poder

Fotos: cuartoscuro.com
- Publicidad -

EL PRIANRD, la oposición

El miércoles pasado, en una de sus participaciones en Tercer Grado, el periodista René Delgado expuso una idea de crear un polo de oposición al gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador.

Decía que hay lazos entre algunos miembros del PRI y del PAN que podrían concretar un partido que haga frente a la fuerza política que tiene López Obrador con un Congreso federal bajo su control y 19 congresos locales que están bajo la férula de MORENA.

Yo agregaría a algunos perredistas que comparten algunas posturas cercanas a priistas y panistas y que tienen un franco desacuerdo político e ideológico con el presidente electo.

Un personaje que puede aglutinar a políticos de estos tres partidos es José Antonio Meade, como bien lo decía René Delgado. Su identificación con el neoliberalismo le gusta tanto a panistas como a perredistas y a algunos priistas. Bajo ese liderazgo, creo que hay personajes que podrían sumarse al PRIANRD.

Por ejemplo, del PRI estarían en esa dinámica Aurelio Nuño, el fallido coordinador de campaña de Meade y que podría enfrentar a las huestes de la CNTE ahora que AMLO eche para atrás la reforma laboral del magisterio que fue, pomposamente, llamada Reforma Educativa.

Otros que podrían sumarse a este proyecto opositor serían el gobernador mexiquense Alfredo del Mazo, que poco hace por su entidad, pero tiene recursos para apoyar al movimiento. También estarían llamados a ese bloque opositor priistas como Mikel Arriola, que sumaría a quienes se oponen a otorgar derechos plenos a las mujeres y que con su discurso homófobo puede capturar a quienes estigmatizan a las personas que tiene preferencias sexuales diferentes a las de un heterosexual.

Hay expanistas que cabrían en ese partido opositor. Por ejemplo, el matrimonio Calderón-Zavala. Además, con eso se evitarían un año de trabajo para conformar un nuevo partido. EL PRI, el PAN o el PRD podrían ceder su registro para dar paso a esta nueva oposición. Otro expanista que puede engrosar las filas de la agrupación es Javier Lozano, que sería un buen vocero, del movimiento anti-López Obrador.

Del PRD caben Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, Graco Ramírez o Guadalupe Acosta Naranjo. Aquí incluiría a Miguel Ángel Mancera, pero es casi seguro que el ex jefe de Gobierno de la CDMX quiera seguir siendo “independiente” de todo partido.

Un activo para esta nueva oposición bien podría ser Rosario Robles, a quien dice ella misma que la atacan por ser mujer, aunque haya pruebas de los manejos “raros” en dos importantes dependencias del Gobierno que está por culminar.

El PRIANRD no sería un partido opositor que acepte a cualquiera en sus filas, pues al menos dos expresidentes del PRI no cabrían por los conflictos que hoy tienen.

Humberto Moreira se enteró que en España reabrieron su caso por presunto lavado de dinero. César Camacho, ex muchas cosas por el PRI, tiene una empresa vinícola la cual refaccionó con dinero de programas de la SAGARPA. No descubrimos el hilo negro, pero que un político con tantos recursos financieros haya usado programas de apoyo al campo es, por lo menos, un despropósito.

Del lado del PAN, los que no podrían sumarse son personajes como César Nava, ese genio inmobiliario que consigue casas y departamentos en Polanco con créditos de FOVISSSTE e INFONAVIT. Tampoco cabrían Ricardo Anaya y su escudero Damián Zepeda.

De los perredistas a los que deberían no aceptar en ninguna circunstancia es a los Chuchos. Tanto Ortega como Zambrano tienen la capacidad comprobada de destrozar partidos con potencial de ganar y convertirlos en nada.

La idea de René Delgado no es mala, sin embargo, lo malo de la propuesta es que los políticos del PAN, del PRI y del PRD gozan de un desprestigio descomunal.

La Letrina. El juicio de Joaquín “Chapo” Guzmán está dando mucho de qué hablar. Inició con declaraciones que salpicaron a Felipe Calderón y Enrique Peña, falta ver cuál fue el papel que jugó Vicente Fox en la fuga del capo en el 2001. Aunque el proceso contra el Chapo perfila a encuerar a políticos, policías, militares y empresarios en las redes del narcotráfico, también se puede pensar que, a cambio de impunidad, muchos de los implicados participen de manera discreta dando pruebas a la fiscalía que busca encerrar de por vida al delincuente a cambio de que su nombre no salga a relucir. Como en las películas. 

Comentarios