Actos de Poder

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Dolor

Nada debe ser más doloroso que no saber en dónde está un ser querido.

Y en México, hay cientos de miles de personas que se encuentran desaparecidas desde que Vicente Fox dejó caer la seguridad pública y Felipe Calderón emprendió una guerra que tiene ensangrentado y de luto al país.

Enrique Peña Nieto siguió con la “estrategia” calderonista y hay más muertos, más desaparecidos y mucha más inseguridad.

El viernes, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador escuchó el dolor de quienes buscan hasta debajo de las piedras a sus hijas, a sus hijos, a sus esposos, a sus amigos, a sus padres, a sus madres.

López Obrador escuchó súplicas, reclamos, desesperación.

Por fin, a su propuesta de amnistía juntó la palabra justicia.

Y sí, cómo puede pedirse a las víctimas de la guerra de Calderón y Peña que perdonen a quienes han asesinado, secuestrado y desaparecido a miles de mexicanos si ni siquiera se sabe quiénes son los criminales.

Muchas de las víctimas solo quieren saber dónde están los cuerpos de sus familiares. No quieren venganza, quieren justicia y la suplican a quien tendrá el poder que da la Presidencia de la República para buscar los restos de los suyos.

Con el que espero sea el primer acercamiento entre el mandatario electo y las víctimas de las desapariciones, se cambia de tajo con la dinámica de dos presidentes soberbios y ajenos al dolor. Ellos, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, son responsables históricos de la violencia que vive México desde 2006. Ellos se empeñaron en llenar el aire de pólvora y olor a sangre las calles del país; sacaron al Ejército de sus cuarteles para enfrentar al crimen organizado, pero jamás pretendieron mermar el poder de los capos incautando los miles de millones de dólares que ganan con el narcotráfico, la trata de personas, el secuestro y la extorsión.

Pusieron nombres de delincuentes y a unos los mataron y a otros los detuvieron, pero jamás cercenaron el flujo de dinero para que siguieran delinquiendo.

De la mano con las víctimas, que han hecho más que las autoridades encargadas de buscar a los desaparecidos, el nuevo Gobierno puede comenzar la reconciliación que necesita este país para pacificarse.

El dolor de las víctimas se sentía.

López Obrador dio un paso importante al reunirse, sin filtros, con víctimas de la guerra del PRIAN. Tomará años, muchos, encontrar a quienes no han regresado a casa, pero si el Gobierno de Morena se decide, la paz de México está en camino.

La Letrina. El CISEN, el órgano de inteligencia del Estado mexicano está en deuda con la sociedad. No han podido encontrar a los autores materiales e intelectuales del ataque a alumnos del CCH Azcapotzalco. Mientras se dedicaron a espiar a opositores, el CISEN le sirvió al régimen. Cuando se trata de hacer justicia, el CISEN no existe. Por eso debe desaparecer para convertirse en una herramienta del Estado y no al servicio de un Gobierno como el de Peña Nieto. Por cierto, quien mandaba al CISEN y fue el censor del peñanietismo ahora es senador, coordina a los legisladores de ese partido y se queja que le den fruta en un vaso de cartón. Ese es el nivel del priismo del siglo XXI.

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