Actos de Poder

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Casa del jabonero

Los coordinadores parlamentarios del Congreso de la Unión están comenzando a dirigir a sus rebaños en una nueva dinámica de poder.

Luego de la elección de julio, la partidocracia se enfrenta hoy a una nueva realidad: los que antes eran todopoderosos hoy son minucias políticas, mientras a los que se les había negado el acceso al poder lo tienen hoy de la forma que jamás soñaron, total y absoluto.

Los coordinadores del PRI, partido único y hegemónico durante 70 años del siglo pasado, no saben cómo dirigir a sus minibancadas. René Juárez y Miguel Ángel Osorio Chong, diputado el primero y senador el segundo, dirigen a las minúsculas representaciones tricolores en el Congreso. Ellos, acostumbrados al poder sin límite, no saben qué terreno pisan y tienen ante sí la disyuntiva si se convierten en oposición, si se pliegan al poder o dejan pasar las cosas hasta que sus colores se deslaven ante la representación mayoritaria de Morena.

Los panistas, a quienes muchos veían con la capacidad de convertirse en la oposición más fuerte para el régimen que viene, están en medio de una disputa intrapartidista que los puede hacer desaparecer. Juan Carlos Romero Hicks, con los diputados y Damián Zepeda con los senadores, por un tiempo corto (será moneda de cambio cuando haya nueva dirigencia en el PAN), no saben bien a bien cómo deben actuar ante una bancada morenista que cada día crece en San Lázaro y cambia de parecer en menos de cinco horas en el edificio de Reforma. Los grupos parlamentarios del PAN pueden ser una oposición real y fuerte ante López Obrador, pero antes deben poner orden en su casa de Coyoacán.

Y aunque pareciera que no tienen problemas por el número de legisladores que tienen, Mario Delgado y Ricardo Monreal han mostrado que no las traen todas consigo. A Delgado se le sumaron cinco diputados del Verde y todo mundo se pregunta ¿para qué? Eso desacredita más que abonar. Además, un diputado de Morena, Porfirio Muñoz Ledo, presidente del Senado, fue agredido por un aliado del PT, un legislador conocido como Noroña.

A Ricardo Monreal le costó caro estar parlamentando en la Junta de Coordinación Política del Senado mientras sus huestes se pasaban por el arco del triunfo el acuerdo de darle licencia como senador al gobernador de Chiapas, Manuel Velasco. El ridículo fue mayúsculo y puso en evidencia las pocas tablas del morenista Martí Batres como presidente de la Mesa Directiva. Enmendaron el error de una manera que los mostró como abusadores del poder y carentes de liderazgo.

El Congreso es hoy como la casa del jabonero, no ha pasado una quincena y los legisladores y sus coordinadores aún no se acostumbran a que todo ha cambiado. Los relegados de ayer son los poderosos de hoy. Los que antes detentaban los privilegios de mandar, hoy no saben cómo obedecer.

La Letrina. Al momento de escribir estas líneas se habían encontrado más de 170 cráneos en una fosa clandestina de Veracruz.  Y aunque Enrique Peña Nieto diga que deja un país “con la mesa servida”, lo cierto es que la macroeconomía sana de poco sirve cuando en un país se encuentra entre los restos humanos ropa de bebé. Esas son las cosas que cuentan y no las que presumen en entrevistas y spots de radio y televisión.

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