Actos de Poder

Fotos: cuartoscuro.com
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La partidocracia, partida.

Ningún partido se salva, ni siquiera el arrollador Morena.

En el PRI se ratificó esta semana a Claudia Ruiz Massieu como presidenta de lo que queda del partidazo, a pesar de que había voces que pedían un cambio y nuevas caras en la dirigencia nacional.

Además, el exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong coordinará a la pequeñísima bancada tricolor en el Senado, pasando por encima del único priista que sí ganó su elección como Jorge Carlos Ramírez Marín.

La excandidata a diputada federal Araceli García Rico, les mandó hace una semana un mensaje a los “dirigentes” que quieren renovar a su partido: presuman primero si ganaron su sección electoral para luego andar de renovadores. Ella, García Rico, es de las pocas priistas que sí hizo campaña con las tres S: Suela, Saliva y Sudor.

Al PRI le recomiendan que cambie hasta de nombre.

En el PAN, los anayistas siguen con el agandalle. No quieren dejar las prerrogativas ni los cargos en las cámaras ni en el partido. Damián Zepeda, impuesto por Ricardo Anaya en la presidencia del CEN, se aferra a los escombros de un PAN casi inexistente. Hay quienes dicen que ese partido podría ser la auténtica oposición al gobierno de López Obrador, pero sus pleitos internos no le permiten siquiera dibujar un plan de acción en ese sentido.

El PRD no existe. Ya no es referencia de nada. Sus “corrientes” terminaron con el partido de izquierda más importante creado en México. Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Guadalupe Acosta, Miguel Ángel Mancera, Héctor Serrano y Héctor Bautista son dueños de un membrete sin futuro. Esa “izquierda moderna” terminó por entregarse al poder y llegaron a extremos de genuflexión que ni siquiera vimos en los tiempos del PPS o el PARM.

Y Morena, el partido que arrasó el primero de julio cierra sus puertas. Dice su presidenta, Yeidckol Polevnsky que ya no afiliarán pues corren el riesgo de ser “infiltrados”. Infiltrados ya están. Muchos candidatos de Morena fueron priistas despreciados en sus partidos y fueron a parar al partido de AMLO. Uno de los principales promotores de esas acciones es el senador electo Higinio Martínez, quien negoció con priistas derrotas de Morena y candidaturas para impresentables.

Además, en Morena decidieron ampliar el mandato de los dirigentes nacionales y serán estos los que decidirán quiénes se convierten en presidentes en los estados y municipios.

Mal augurio para un partido democrático el actuar como una nomenclatura con evidentes señales autoritarias.

En tanto, los mexicanos no tenemos partidos. Ninguno cumple con la expectativa de representar fielmente los anhelos democráticos de la sociedad. Nuestros institutos políticos se convirtieron en clubes de cuates con derecho de admisión.

La Letrina. A pesar de la violencia que se vive en el municipio de Acapulco, el ayuntamiento logró obtener la certificación ISO 9001:2015. Eso significa que es una administración transparente que se enfoca al servicio de la ciudadanía.

Evodio Velázquez, que es el presidente municipal de Acapulco debe sentirse orgullo de ese logro, sin embargo, aún le falta obtener un certificado más, el que le darían los acapulqueños cuando retorne al puerto la paz y la tranquilidad al que fue el referente turístico de México.

Por algo se empieza.

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