Actos de Poder

Foto: Especial/cuartoscuro.com
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AMLO y Meade

Leo esta semana a Salvador Camarena http://bit.ly/2vhLJFx Y a Francisco Garfias http://bit.ly/2LUJ0fu y no puedo más que estar de acuerdo con ellos: mientras Andrés Manuel López Obrador provoca acercamientos con los adversarios del proceso electoral que culminará el próximo miércoles 08 de agosto con la entrega de la constancia de mayoría, los pejistas siguen enojados ¡porque ganaron!

Cierto, del otro lado, en el de los derrotados, también hay furia, desesperanza y frustración, pero esto es más entendible que la actitud de quienes han obtenido la victoria electoral más importante en la vida democrática de México.

Los vencedores no aceptan que su responsabilidad es, ahora, provocar la concordia como lo pregonó López Obrador en el último tramo de la campaña política.

Parece que, como lo dice Camarena, a los que vencieron les pesa ser cuestionados. Que si el nombramiento de Bartlett, que la carta a Trump. Tal vez los que ganaron no se prepararon ni anímica ni intelectualmente para arrollar a sus opositores.

Bien dice Garfias, las posturas de los “chairos” excluyen. ¿No era contra lo que se luchaba, la exclusión?

Los que están del otro lado, en el área de los vencidos, siguen lamiéndose las heridas con su arrogante postura clasista. Quienes en las redes siguen calificado a sus contrarios como “mugrosos” tampoco han comprendido que la realidad del país es otra. Varios de esos personajes son lo que creen que sus “privilegios de clase” se terminarán con las políticas de austeridad que implantará el nuevo gobierno.

Entre los vencidos están algunos burócratas con privilegios que obtuvieron el cargo por “palancas” o su trabajo partidista. Son esos que siempre vieron al resto del mundo como servidumbre. Son los que sienten que tendrán que dejar los cargos ahora que el aparato gubernamental se adelgace.

Lástima de país, los ganadores no saben ganar. No han sido generosos. El mejor referente es Gerardo Fernández Noroña, este señor cree que regando odio le va mejor al país. Del otro lado hubo sorpresas: Javier Lozano, el senador panista que se regresó al PRI, que se distinguió por su capacidad para insultar sin ton ni son, se contagió de tolerancia al ver la fotografía de López Obrador con Meade.

Los que están del lado de AMLO deberían comenzar a ayudar a su líder a destensar el ambiente.

Los que perdieron podrían recurrir a un especialista para que los ayude a salir del estrés postraumático en el que se encuentran. 

México ya cambió y que José Antonio Meade haya aceptado desayunar en casa de Andrés Manuel López Obrador habla de que, en las alturas del poder, las cosas tomaron ya su nivel.

La Letrina. Desaparecerá el DIF. Me parece muy buena idea. En mi municipio, Ixtapaluca, he visto algunos casos de enriquecimiento de las familias, pero no de las que acuden a solicitar los servicios que ahí se otorgan, sino las que por casualidad de un matrimonio se beneficiaron de los recursos públicos destinados a esa institución. Recuerdo a la esposa de un expresidente municipal que decía “sí, robamos, pero porque trabajamos mucho”. Esa es la mentalidad que debe ser desterrada.

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