Actos de Poder

Saben que, si no ceden Coahuila al PAN, se les viene el mundo encima en el Estado de México.

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Concertacesión recargada

Ya se veía y era previsible. Coahuila bien vale el Estado de México.

Ante la posibilidad de que el Instituto Nacional Electoral determine la anulación de la elección para Gobernador en ese estado norteño, los priistas comenzaron con la escenografía para parecer víctimas de una resolución injusta.

Pero nada de lo que dicen se les puede creer. Saben que, si no ceden Coahuila al PAN, se les viene el mundo encima en el Estado de México.

El candidato Riquelme podrá decir que irá a los tribunales a defender su “triunfo”.

Podrá Enrique Ochoa dar miles de discursos en donde diga que con “orgullo” defenderán la victoria y que no le permitirán a ningún perdedor “robarse lo que no ganaron en las urnas”.

Anular la elección de la tierra de los Moreira tendrá un costo que están dispuestos a pagar los señores del tricolor.

Lo que no pueden perder, jamás, es el Estado de México. Estuvieron a un tris de la derrota. Para la movilización que desde Los Pinos se instrumentó con el fin de que ganara Alfredo del Mazo, los votos que hacen la Diferencia con la maestra Delfina son muy pocos. Tan poquitos que no importa sacrificar Coahuila.

Acción Nacional también juega un papel importante en esto. Primero, porque el futuro político de Ricardo Anaya depende de que el gobierno le entregue la cabeza de Riquelme y anule la elección. Segundo, para despuntar y desmarcarse de Margarita Zavala, comadre del candidato panista en Coahuila y, finalmente, no dejar pasar los reclamos de MORENA en el Estado de México.

Las irregularidades cometidas por el PRI en Coahuila no son menos graves que las que se cometieron en el Estado de México.

Pero en el norte, bajo la promesa de Anaya de ayudar a impugnar el Estado de México, los candidatos de la oposición se unieron para reclamar el amañado triunfo de Riquelme.

Parar el avance de MORENA es una consigna en la que están empeñados propios y extraños del partido de López Obrador.

El pírrico triunfo de Del Mazo provoca que desde Insurgentes Norte decidan sacrificar a Coahuila.

No les conviene que Anaya cumpla su palabra de ir junto con MORENA a pelear por el EDOMEX. Ahí también se tendría que anular la elección.

Las concertacesiones políticas al estilo de Carlos Salinas regresan a la escena política casi 30 años después de que el PRI intercambiaba con el PAN posiciones políticas para impedir el crecimiento del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y su partido, el PRD.

Ahora el enemigo a vencer, que no adversario, es Andrés Manuel López Obrador. Y si para detenerlo hay que entregar Coahuila, a Javier Duarte, a Tomás Yarrington o a Roberto Borge, pues que se haga, con tal de que los morenos no avancen.

De concretarse la entrega de Coahuila, entraremos en una etapa en la que las trampas, las cesiones y los arreglos indecibles llegarán para quedarse.

Y una vez más, comprobaremos que, como bien lo ha dicho Sergio Aguayo, el INE es un verdadero peligro para México. Institución al servicio del poder y no de los mexicanos.

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