Actos de Poder

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La ciudad que deja Mancera

El viernes, Miguel Ángel Mancera realizó los cambios en su gabinete para preparar su salida e ir como candidato al Senado.

Relevó a Patricia Mercado de la Secretaría de Gobierno, porque irá como candidata a la Cámara Alta también y en el lugar de Mercado nombró a José Ramón Amieva, quien estaba en la Secretaría de Desarrollo Social.

El sexenio de Mancera comenzó con una expectativa de que el Distrito Federal seguiría como un “oasis” en materia de seguridad. La administración de Marcelo Ebrard, con Mancera como procurador de justicia, quien llegó al cargo, luego de la tragedia del News Divine, era la entidad en la que los índices de criminalidad estaban bajo control.

La administración de Mancera inició con la confianza de la ciudadanía en el fiscal que había procurado que la seguridad estuviera bajo control.

Pero dio un giro inesperado cuando el entonces director del Metro, Joel Ortega, decidió no darle mantenimiento a la recién inaugurada Línea 12 del Metro. Empezó entonces una guerra en contra de su impulsor político y comenzó una cacería política en contra de su exjefe.

La estrecha relación que Mancera estableció con el presidente Peña Nieto lo distanció también de Andrés Manuel López Obrador.

Hasta la primera mitad de la administración, las cosas iban más o menos bien, pero comenzaron los cambios abruptos en el Gobierno. Los (antes) cercanos se sentían desplazados si no contaban con la venia de los hermanos Serna, uno director de la Central de Abasto y, el otro, el poderoso secretario particular de Mancera.

Comenzaron despidos en varias áreas del Gobierno.

Casi todos los funcionarios despedidos acusaban que eran espiados en sus llamadas telefónicas, sus correos electrónicos y seguimiento. Las quejas se dirigían a la Secretaría de Gobierno, en donde despachaba el operador político de Mancera, Héctor Serrano.

Ninguno denunció el espionaje del que decían haber sido objeto.

Hubo elecciones de mitad de sexenio y un nuevo partido, Morena, derrotó al entonces invicto PRD.

Desde 1997, ese partido gobernaba la capital pero la fallida operación política provocó una derrota impensada a manos de exaliados. 

Hubo cambios importantes.

Serrano fue removido de Gobierno y su lugar lo ocupó Patricia Mercado, quien fue víctima de fuego amigo hasta el último día en el que estuvo en el cargo. Serrano se fue a Movilidad.

La derrota electoral significó un duro golpe para Mancera. Sus nuevos adversarios eran los leales a Andrés Manuel López Obrador. La bancada de Morena era la primera minoría en la Asamblea Legislativa; les habían arrebatado el Gobierno de las principales delegaciones (Cuauhtémoc entre ellas) y los diputados al Congreso de la Unión.

Lo que siguió fue un alza creciente de la inseguridad.

El Jefe de Gobierno declaraba un día sí y otro también que el alza de los índices de violencia se debía a bandas de narcomenudistas.

Colonias como Condesa, Roma, Narvarte, Del Valle, Nápoles, entre otras, se sumaban a delegaciones como Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza no solo en el grado de homicidios, sino también de robos en sus distintas modalidades (a casa habitación, a transeúnte, y vehículos con violencia).

La tranquilidad se acabó.

Pero un día llegó un operativo a Tláhuac. La Marina abatió a un criminal al que llamaban El Ojos. Se acabó, entonces, el discurso de que en la Ciudad no operaban los cárteles del crimen organizado.

El hombre que llegó con el aura de haber bajado los índices delincuenciales, deja el cargo con altos números de violencia.

Mancera será Senador si no prospera la impugnación de panistas que dicen que ser Jefe de Gobierno no lo hace elegible para ocupar otro cargo sin haber concluido su encargo.

Un día, en el estudio de Brozo, el payaso tenebroso le recomendó no dejar de ser ni de hablar como ciudadano. Mancera dijo que eso jamás cambiaría. Hoy, Miguel Ángel es un miembro distinguido de la clase política mexicana.

La Letrina. Dos hechos de esta semana que nos conmueven. Uno para bien. Alto al Secuestro, organización que comanda Isabel Miranda de Wallace, se congratula de que en Tamaulipas bajaron los índices de secuestro. Las mediciones de la señora Wallace dicen que esa entidad bajó en enero en el orden de 55.56 por ciento en un año. En el 2017 había reporte de 18 personas secuestradas, el pico más alto se da en marzo del mismo año con 19. El mes pasado se tiene registro de 8.

Esperemos que la próxima el número sea igual a cero.

El otro tema: dos muertos en Ciudad Universitaria. Narcomenudeo, dicen las autoridades. La UNAM asegura que los asesinados no son miembros de la comunidad universitaria. También anuncia que pondrá en manos de las instancias de procuración de justicia todos los elementos que lleven a esclarecer los hechos.

Hace unas semanas, el reportero Humberto Padgett reportó, grabó, documentó la venta de droga en CU. Hoy vemos hasta qué grado han penetrado los criminales a la Máxima Casa de Estudios.

Confiamos en que el Rector Graue y la comunidad universitaria avancen para erradicar a quienes están dañando la vida cotidiana de la UNAM.

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