Actos de Poder

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Despistados

Sin duda que Enrique Peña Nieto tiene razón cuando dice que andamos despistados con su juego de “El Tapado”.

Y no solo por andar queriendo adivinar quién será el ungido por él como candidato del PRI a la Presidencia, sino porque debemos andar bien perdidos si el juego de unos cuantos tiene a buena parte del país preguntando ¿quién va a ser el candidato del PRI?

Un partido que está en una muy baja posición en las querencias de los electores encontró la estrategia para irse posicionando en la opinión pública: revivió a “El Tapado” y casi todos han caído en el juego.

Pero podemos retomar el camino y ya no andar fuera de pista.

Veamos, ¿qué tendrían que ofrecer los aspirantes a candidatos del PRI?

José Antonio Meade, el secretario de Hacienda y ex de Relaciones Exteriores, ¿cómo va a convencer a los electores que tiene una estrategia para que las finanzas personales de los mexicanos tengan un repunte que les garantice un nivel de vida digno? Cuando su amigo Luis lo elogió, dijo que Meade lleva las finanzas macroeconómicas de maravilla. Pero, ¿cuándo las de cada unos de los asalariados mexicanos?

José Narro, secretario de Salud. En este tema la población no tiene un sistema de salud que garantice el servicio. En México hay 33 sistemas de salud (uno federal y 32 estatales) que no tienen los suficientes recursos humanos y financieros para atender a los usuarios. Además, el país es el peor calificado en enfermedades que pudieron prevenirse, como la diabetes. La obesidad es un problema de salud pública que no se atendió a tiempo y hoy, gran parte de los mexicanos padecen de este mal.

Aurelio Nuño, el secretario de Educación al que todos los comentaristas cercanos al poder le encuentran como mejor virtud el estar cerca de los ánimos del presidente. No hablan de los logros de la Reforma Educativa, ni tampoco de un avance en los conflictos, que no se han resuelto, con la disidencia magisterial. Desde que llegó a Educación fue el objeto del deseo de casi todos los medios de comunicación, pero al surgimiento de Meade el protagónico dejó de ser del más cercano y querido secretario del presidente Peña.

Miguel Ángel Osorio Chong, amigo del presidente, pero el funcionario que menos cosas tiene que presumir en su desempeño. La seguridad pública atraviesa por su peor crisis en la historia contemporánea. Se le escapó el delincuente más buscado del mundo y, la recaptura fue de chiripada. Nadie pude decir que México es un país seguro. Hay estados como Guerrero, por ejemplo, en donde las condiciones de vida son degradantes. El crimen organizado tiene a esa entidad sumida en una semi esclavitud a casi toda la población y las zonas que se supondrían seguras, como los destinos turísticos de Acapulco o Ixtapa-Zihuatanejo, son escenario de una cruenta guerra entre delincuentes y sus cómplices en los tres niveles de gobierno, por el control de las plazas.

Podríamos hablar también de Enrique de la Madrid, el secretario de Turismo que reconoció que México es el segundo país con más turismo sexual del mundo; también de Eruviel Ávila, el ex gobernador que chambea de líder de su partido en la Ciudad de México o de Luis Videgaray, el aprendiz de canciller que hincó a México ante un candidato norteamericano que humilla a los mexicanos que viven en Estados Unidos, pero sería ocioso.

Peña Nieto tiene toda la razón, qué despistados andamos si de plano no suena interesante quien será el candidato del presidente para competir en la elección de 2018.

La Letrina. Registrarse en 12 de diciembre para convertirse en candidato presidencial puede leerse de dos formas. La primera es que se quiere chantajear con la fecha y hacer la liga de Morena y Morenita. Mal.

La otra es que, como ya es la tercera, busca el apoyo divino para que, ahora sí, ésta sea la vencida.

¡Viva el Estado laico!

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