- Publicidad -

¿Quién no dejó ganar a Delfina?

La respuesta obvia es que fueron sus adversarios en la contienda del 4 de junio.

Sin embargo, también hubo factores internos en MORENA que evitaron que Delfina Gómez Álvarez triunfara el domingo pasado.

Si partimos de lo que nos dice Zygmund Bauman de que “hoy todo es global, menos la política”, trataré de explicar en un entorno local por qué a Delfina Gómez no la dejaron ganar.

Ixtapaluca es un municipio que se ubica en el oriente del Estado de México. Ahí se radica el distrito 40 de esa entidad que abarca Ixtapaluca y una parte del municipio de Chalco.

Hace más de un año, MORENA comenzó a levantar su estructura con miras a la elección de junio y como prueba para la del 18. El enlace encargado de realizar ese trabajo presumía un avance del 80 por ciento en la constitución de sus comités de Protagonistas del Cambio Verdadero, es decir, organismos ubicados en cada sección electoral del municipio.

Los encargados de esas tareas eran Coordinadores Territoriales conocidos como CoT’s.

Algo no andaba bien. Alguien llamó la atención de la dirigencia nacional de lo que sucedía en Ixtapaluca y se determinó, en diciembre, hacer un cambio del Enlace del Presidente de MORENA en Ixtapaluca.

Y se descubrió lo que no estaba bien: el trabajo reportado al 80 por ciento estaba simulado. Comités conformados por uno o dos personas cuando el mínimo requerido era de cinco u ocho integrantes. Además, muchos comités tenían como miembros a personas que pertenecían a otro comité.

Luego de una evaluación y depuración de los comités, el avance real de la estructura partidista quedó reducido en un 30 por ciento.

A partir de ahí, se comenzó un trabajo a ras de tierra para subsanar lo no realizado y crear verdaderos comités de carne y hueso.

Luego de dos meses y medio de labor en el campo, realizado por los CoT’s, se cumplió la meta de integrar dichos comités con al menos ocho personas.

Cabe mencionar que los llamados “referentes” es decir, líderes de diversas expresiones políticas dentro de MORENA se negaron a participar en la construcción de la estructura partidista.

Pero llegó el tiempo electoral. Delfina Gomez se inscribió como precandidata para alcanzar la nominación de MORENA a la gubernatura. Y ahí, comenzaron los problemas.

Ya una vez nombrada candidata, comenzó la tarea de buscar representantes para cada una de las casillas del municipio. 244 secciones electorales y más de 400 casillas.

Ahí sí, los referentes políticos comenzaron a buscar espacios para participar en la estructura electoral. Cabe mencionar que esos referentes políticos tenían antecedentes como militantes del PRI, PAN, PT, PRD y de la chiquillada partidista.

Pero en ese momento eran promovidos por un personero de Higinio Martínez, jefe político de la candidata. Logró convencerlos de participar bajo la promesa de que al triunfo de Delfina Gomez ellos serían los candidatos a alcaldes, síndicos, regidores y/o diputados locales y federales.

Lo que se trataba de construir como un ente orgánico e institucional se convirtió en plataforma para las aspiraciones de los que Andrés Manuel López Obrador llama “vulgares ambiciosos” de la política. 

En esto radica la primera causa de que Delfina Gómez no haya obtenido un triunfo contundente. Lo que era una contienda constitucional se convirtió en una lucha interna en MORENA promovida por su propio equipo de campaña. A pesar de las alertas, ni la dirigencia estatal ni la Nacional tomaron en serio las llamadas de atención. “Hay que pastorearlos”, decían.

Cuando los referentes comenzaron a llevar propuestas para integrar los equipos de Representantes Generales y Representantes de Casilla, comenzó un nuevo conflicto para quien coordinaba los trabajos. Los referentes No sólo querían a sus propuestas de RG’s y RC’s integrados en las zonas que ellos demandaban sino que querían que sus comités fueran reconocidos y se anularan los que ya estaban constituidos. El problema real era que las propuestas de estos actores políticos eran simuladas, es decir, entregaban listas con nombres de presuntos simpatizantes o militantes de MORENA que no eran ni lo uno ni lo otro.

A pesar de esos referentes y su padrino político, el Grupo de Acción Política que dirige Higinio Martínez, se logró construir una estructura real. Una parte constituida por los llamados CoT’s, quienes trabajaron con las bases, y otros con las propuestas de los referentes.

El comité nacional estaba contento con el trabajo del nuevo enlace que había llegado en diciembre.

Al paso de la campaña se evitó al máximo que la lucha interna se contaminara con las aspiraciones personalísimas de los referentes, pero esa lucha se desbordó. El representante del Enlace Zonal de MORENA, el delegado de Tláhuac, Rigoberto Salgado, apadrinó a un referente, intentó desarticular a los CoT’s, a los que siempre maltrató, y cometió el segundo gran error que contribuyó a que el triunfo de MORENA no fuera aplastante: confrontó y comenzó a segregar a referentes que habían entendido que para ganar había que trabajar institucionalmente.

A partir de ese momento comenzaron los verdaderos problemas. Se constituyó el eje Tláhuac Texcoco para desplazar al enlace nombrado por el comité nacional.

Y según los maniobreros de Higinio Martínez y Rigoberto Salgado tenían pactos para derrotar al PRI en Ixtapaluca: el enviado de Texcoco presumía pactos políticos con el diputado local priista Reynaldo Navarro de Alba y con el ex alcalde y legislador, también del PRI Armando Corona Rivera. De lo que el enviado de Martínez se jactaba era que ambos priistas trabajarían “por debajo del agua” para vencer no a Alfredo del Mazo, sino a su adversario dentro del priismo, el Movimiento Antorchista.

Al final, el diputado Navarro trabajó de la mano con la dirigente antorchista y diputada federal, Maricela Serrano y Armando Corona se convirtió en uno de los operadores de la campaña del candidato Del Mazo.

Pero el personero de Salgado tampoco se quedó atrás. Este personaje que estuvo durante más de un año simulando que trabajaba para MORENA, y que en privado afirmaba que no conocía Ixtapaluca, presumió un pacto con el Movimiento Antorchista para dejar ganar a MORENA.

Y aunque hoy se confirma el triunfo de MORENA en el distrito 40, revisando los resultados casilla por casilla se notará que la pelea estuvo intensa.

Los operadores de Salgado y Martínez, al final, lograron deponer al enlace que había nombrado el comité nacional. Dos semanas antes del 4 de junio.

Intentaron desarticular la estructura. Llamaron a militantes de MORENA de Tláhuac, segregaron a los CoT’s que no se alinearon al eje Tláhuac Texcoco y a los referentes que trabajaron institucionalmente.

Lo sucedido en el distrito 40 impactó al vecino distrito 01 con sede en Chalco. El mismo operador de Martínez en Ixtapaluca lo era en Chalco. Las promesas de candidaturas para los cercanos al grupo del alcalde de Texcoco, además de los presuntos pactos con el Movimiento Antorchista provocaron que muchos referentes no trabajaran al 100 por ciento. En Chalco perdió Delfina según los datos del PREP y el conteo distrital. Además, la falta de una estructura institucional también pegó en el resultado.

En síntesis, la falta de un partido con vida orgánica, las ambiciones de un grupo político, los pactos de un referente de otra entidad con el Movimiento Antorchista provocaron en la zona sur oriente del Estado de México que la captación de votos para Delfina Gómez no fueran suficientes para hacerla ganar el 4 de junio.

Lo aquí reseñado podría resultar intrascendente para quienes ven a la política de una manera global, pero cuando lo quieran entender desde lo local, verán que al electorado se le conquista casa por casa, calle por calle, barrio por barrio, colonia por colonia.

Una elección se gana, voto por voto y casilla por casilla.

Comentarios