Aclamado músico brasileño vuelve al piano gracias a guantes ‘milagrosos’

Pianista brasileño Joao Carlos Martins con los guantes que le han permitido volver a tocar. Foto: Miguel SCHINCARIOL / AFP
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Una enfermedad y varios accidentes fueron cerrando las manos del maestro Joao Carlos Martins a partir de 1998 hasta obligarlo a despedirse del piano. Pero el adiós del aclamado músico brasileño no fue definitivo y gracias a unos guantes especiales, sus dedos han vuelto a encontrar las teclas.

“Mi lucha se volvió aún mayor cuando percibí en la prensa internacional el reconocimiento de mi pasado”, dijo Martins a la AFP en su apartamento en Sao Paulo, luego de tocar algunos trechos en su piano Petrof.

La motivación fue recompensada. A punto de cumplir 80 años, Martins conmemorará en octubre los 60 años de su primera presentación en el Carnegie Hall con un concierto en la sala neoyorquina.

Todo alrededor de Martins evoca música. La sala de su amplio penthouse fue modelada a semejanza de un piano de cola. Reconocimientos y fotos de una trayectoria única abundan por doquier.

“Soy perfeccionista. Joao Gilberto y yo nos llevábamos muy bien, uno peor que el otro”, bromea, en alusión a la conocida meticulosidad del padre de la bossa nova.

El camino ha sumado glorias y dolores. Martins enfrentó las consecuencias de una distonía focal, enfermedad neurológica que altera las funciones musculares y que le fue diagnosticada a los 18 años, además de los estragos de un accidente que dañó su codo durante un partido de fútbol, además de un golpe en la cabeza en un asalto en Bulgaria.

A medida que sus dedos se contraían, fue renunciando a las teclas. Dos décadas atrás empezó a tocar apenas con la mano izquierda, pero poco a poco el movimiento se redujo a sus pulgares. Sin mucho más por hacer, se dedicó a la dirección.

Y dijo adiós en un programa de televisión en febrero de 2019.

– “El loco de los guantes” –

Pero un día el diseñador de productos Ubiratã Costa apareció en su camerino con un par de guantes y la esperanza de poder devolver algo de alegría al legendario músico.

“Los guantes no servían, pero lo invité a almorzar” y a partir de allí, Costa comenzó a trabajar en nuevos prototipos, cuenta Martins.

Los guantes, que combinan neopreno y piezas hechas en impresora 3D, están en constante adaptación.

“Ya perdí la cuenta de cuántos hice”, dice el diseñador.

Martins dice cariñosamente que “antes de que apareciera este loco con los guantes”, su rutina consistía en despertar a las 5:30, confirmar que su nombre no estaba en los obituarios, comer dos huevos fritos y memorizar partituras debido a que la contracción de sus manos le impide pasar las páginas.

El brasileño sabe de memoria casi 15 mil partituras.

Ahora, gracias a esos aparejos y a un robot diseñado en Europa para pasar las páginas, podrá dedicarse a lo que más ama: tocar el piano, aunque no haya recuperado aún la velocidad de antes.

“Antes la casa perdía luz”, dice su esposa Carmen Martins. “Ahora me despierto con la música (…), en la noche voy al cuarto escuchándolo estudiar”, añade la abogada, que describe a su esposo como “un niño que tiene siempre la esperanza de que todo sea posible”.

– Proyectos sociales –

Martins dice que le gustaría implantar en Brasil una versión de El Sistema, el programa venezolano del maestro José Antonio Abreu, que abrió perspectivas musicales a miles de niños pobres y de clase media, entre ellos el reconocido director Gustavo Dudamel.

Con esto en mente, viajará en febrero a la frontera con Venezuela para recibir a músicos del país caribeño.

“Todo fue gratificante en mi carrera como pianista y maestro, pero hay un hueco aquí: intentar dejar un legado y ese legado es el proyecto “Orquestando Sao Paulo, Orquestando Brasil”, el nombre que le di a El Sistema en Brasil”, dice Martins que resume su trayectoria como “una vida basada en ideales”.

(AFP)

Presentación del 03 de noviembre de 2008

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