Aborto en México, entre la despenalización y la criminalización

Fieles católicos hacen valla afuera de un templo en Guadalajara, en el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer, el grupo decidió rezar, durante el paso de un contingente de mujeres que marcharon pidiendo freno a la violencia y despenalizar el aborto. Foto: Ulises Ruiz / AFP
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Ambas eran adolescentes: su “delito”, sufrir un aborto espontáneo. A Martha la obligaron a pedir perdón ante el feto. Susana estuvo encarcelada siete años. En materia de aborto, México vive realidades distintas, con la capital y Oaxaca que lo despenalizaron y estados que lo criminalizan.

Verónica Cruz, de la ONG Las Libres -que desde hace 19 años pugna por el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo- asegura que entre 2000 y 2017 más de 4 mil 200 mujeres han sido perseguidas judicialmente, algunas pagando con prisión, por abortar en México, país laico en el papel pero profundamente católico.

“Después de la despenalización del aborto en Ciudad de México (2007-2008) se dispararon los números de criminalización (en los estados). Lo más grave no está en el sistema de justicia, sino en los hospitales públicos, donde el personal médico llama a la fiscalía cuando tiene un aborto en evolución”, explica Cruz a la AFP, en Guanajuato.

El partido oficialista Morena presentó una iniciativa a nivel nacional para despenalizar el aborto a las 12 semanas de gestación que contempla su realización en hospitales públicos federales, en tanto alentaría a los estados a reformar sus códigos penales. Pero el proyecto se ha estancado en el Congreso.

Martha Méndez

Susana Dueñas, de 38 años, es de una empobrecida comunidad de Guanajuato.

A los 19 años tenía un novio. Por su nula educación sexual, asegura que nunca supo que se embarazó.

“Estaba dormida y de repente sentí como que algo se me desprendió”, relata a la AFP Dueñas, quien trabaja limpiando una escuela.

La llevaron a un hospital público. Una trabajadora social la visitó y la condenó. “Tu tuviste un bebé, lo tiraste, lo mataste”, recuerda angustiada.

Supo entonces que abortar era “sacarse un hijo” y que era un delito.

La detuvo la fiscalía y cayó en una trampa usual: firmar una hoja en blanco creyendo la dejarían libre.

Pero llenaron el documento con “su declaración” de que se había provocado un aborto. El cargo: homicidio en relación de parentesco.

“Un policía sacó un Cristo grande y me dijo ‘aquí delante de él jura lo que hiciste'”, relata.

La condenaron a 25 años de prisión, donde vivió un “infierno” con reclusas y guardias que la tildaban de “asesina”.

Gracias a otras mujeres condenadas por aborto conoció a Las Libres, que consiguieron liberarla.

En prisión tuvo una hija con un recluso. Tras el nacimiento, la envió a vivir con una tía, a la que llama “mamá”.

Susana llora al recordar a su hija de 12 años: “Me dijo que ella jamás dejaría a su ‘mamá’. Perdí la esperanza de que regrese conmigo”.

Susana Dueñas

Martha Méndez tenía 18 años. Vivía sola en el puerto de Veracruz, donde estudiaba en la universidad con apoyo de su familia, de escasos recursos.

Había terminado con su novio cuando descubrió, con una prueba casera, que estaba embarazada. Dos días después, por un repentino sangrado, fue a un hospital público.

Le confirmaron que era un aborto y se desató una espiral de violencia por parte de la doctora y enfermeras que la atendieron.

“Llegó una enfermera con el feto muerto y me lo da (puso) en la cara y me dice ‘pídele perdón porque lo mataste’. Cuando me hacen eso terminas de sellar (aceptar) la culpa, crees ‘algo hice'”, recuerda llorando Martha, ahora de 24 años.

En el hospital le pusieron nombre al feto y la obligaron a darle “cristiana sepultura”. Después, quedó detenida.

También quisieron hacerla “firmar un papel”, esta vez con su declaración tergiversada. Asesorada por Las Libres, logró su libertad en unas horas.

Pero la sociedad veracruzana la reconocía por aparecer en periódicos amarillistas. La señalaban de “asesina” en la calle.

Las Libres le ayudaron a conseguir empleo y seguir estudiando en León.

Antaño condenaba el aborto por su educación católica, ahora acompaña a mujeres que deciden interrumpir su embarazo con medicamentos. “Las ayudo a que no sean maltratadas como yo”.

Entre la iniciativa presentada por Morena y el hecho que Oaxaca despenalizó el aborto este año, Verónica Cruz es optimista, pero llama a resolver el problema de fondo.

“El gran tema es que tengamos un código penal único nacional y saquen el delito del aborto”, subraya.

Pero una fuente del Legislativo consultada por la AFP augura “poco éxito” al proyecto de Morena, debido a una alianza que mantiene con un partido de corte evangelista. A eso se suman las convicciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, conservador en este tema y quien evade la polémica argumentando que sometería una despenalización del aborto a una “consulta” popular.

(AFP)

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