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Durante una reunión con medios de comunicación, José Antonio Meade, secretario de Hacienda y Crédito Público, informó que en los últimos 10 años el robo de combustible pasó de 1 a 20 picaduras de ductos al día.

Esto se traduce en más de 6 mil casos durante el 2016 y una pérdida de 20 mil millones de pesos al año.

Sí, casi lo mismo que han asignado para subsidiar (o como dicen ahora, “suavizar”) el aumento al precio de la gasolina en 2017, lo cual asciende hasta el momento a 25 mil millones de pesos.

El funcionario dijo que el gobierno irá “hasta las últimas consecuencias” con cualquiera que esté involucrado en el huachicoleo (compra o venta) de combustible, en los tres niveles de gobierno.

Meade justificó que aunque el robo de combustible se ha multiplicado en la última década, en cada caso la afectación es menor, lo cual habla de una mayor capacidad de respuesta pública por parte de las autoridades.

Informó que Puebla, Veracruz, Tamaulipas y Guanajuato son los cuatro estados donde esta problemática es más recurrente, por lo que se harán más operativos con el objetivo de que se lleven a cabo “judicializaciones” exitosas.

Vaticinó que en el transcurso del año que viene (o sea en el último de gobierno de Peña Nieto) se podrá distinguir de forma medible, que el fenómeno comienza a ser abatido y “los números disminuyen tanto en número de incidentes como en valor.”

Comparó el problema con lo ocurrido en Colombia, donde al gobierno le tomó tres años combatir casi en su totalidad el robo de 4 por ciento del combustible que producía, cuando en México se roba alrededor del 2 por ciento.

Pero, ojo, señor secretario, allá sí reconocieron, al menos en algunos casos, el papel que jugaban empleados de la petrolera, quienes empleaban diversas modalidades como la alteración de documentos de medición o de volúmenes de consumo de datos de seguimiento y control del combustible. 

(Con información de Notimex)

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